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viernes, 13 de febrero de 2015

PUNTADAS CON HILO. NI AUSTERIDAD, NI EFICIENCIA, EXTRALIMITACIÓN DE FUNCIONES. NI EJEMPLARIDAD, NI HONRADEZ.

El mejillón cebra es una especie invasora que ha proliferado en ríos y lagos de España y Norteamérica. Proviene de las cuencas de los mares Negro y Caspio y supone un grave riesgo medioambiental y, por tanto, también socioeconómico. En España, la invasión comenzó en 2001 en el embalse de Flix, desde donde se produjo una dispersión a otros pantanos de la cuenca del Ebro y otros puntos hasta colonizar completamente esta cuenca.

La expansión del mejillón cebra supone un grave impacto ambiental porque altera el equilibrio ambiental de los ecosistemas, pero también supone un negativo impacto económico. Tanto en Estados Unidos como en la cuenca del Ebro, la invasión ha costado millones de euros. Entre otros problemas, obstruye toda clase de infraestructuras hídraúlicas.

Una especie entra en un ecosistema que no es el suyo, quizá por descuido de alguien, de algún responsable de política ambiental de alguna administración pública, y de repente, al no existir ningún depredador que controle su población, se expande hasta convertirse en una invasión, hasta que acaba siendo una plaga que afecta a todo ese ecosistema e, incluso, lo pone en peligro. ¿La solución? Lamentablemente, en muchos casos, una vez ocurrida la catástrofe, ya no existe solución alguna por mucho empeño que se ponga y muchas inversiones que se hagan.

Desde hace años, la Administración Pública ha sido invadida por personal externo alterando las competencias y facultades de los servidores públicos, modificando el sistema. Esa especie hasta entonces desconocida para la inmensa mayoría de nosotros se está haciendo famosa, ocupando páginas de periódicos, espacios radiofónicos e incluso gozando de momentos estelares en el gran medio, la televisión, por aquello de las denuncias por haber sido cedidos ilegalmente a la administración, consiguiendo ser de la noche a la mañana empleados públicos, con el consecuente asombro del que aprobó una oposición. Con el discurrir del tiempo, la noticia ya no es tan noticia, y esa especie ha empezado a perder protagonismo en nuestros medios de comunicación, pero el peligro que supone sigue plenamente latente pues se afianza cada vez más en la Administración Pública.

Al funcionario público se le exige un comportamiento intachable y de respeto absoluto de la legalidad, debiendo adecuar su quehacer profesional, en todo caso, a las normas que lo regulan, demandándole la sociedad una dedicación exacta y eficaz en el servicio que presta, teniendo en cuenta la concepción que se tiene hoy de la administración, que no es otra que la prestacional y teniendo como finalidad primaria y última la de proporcionar al ciudadano los servicios públicos de toda clase y en condiciones óptimas.

A la especie exótica invasora no se le exige nada y por ello se sigue reproduciendo. Conlleva menos control y costes más elevados a corto, medio y largo plazo, incluso duplicándolos.

Esta semana se ha tenido conocimiento de este documento:

La solicitud en cuestión se refiere a la ampliación de los trabajos de TRAGSATEC.

Las relaciones de TRAGSA y sus filiales con la Administración General del Estado, las comunidades autónomas y con los poderes adjudicadores dependientes de ellas en su condición de medio propio y servicio técnico tienen naturaleza instrumental y no contractual, por lo que, a todos los efectos, son de carácter interno, dependiente y subordinado. 

En la actualidad, su carácter ni es dependiente, ni subordinado, de hecho son los empleados públicos los que dependen y están subordinados a los que bajo ese tipo de encomiendas y/o convenios desarrollan los trabajos que son propios de esos empleados públicos. El empleado público, si acaso sigue teniendo el "privilegio" de seguir desempeñando sus tareas, se encuentra ante el "ordeno y mando" de la especie exótica invasora.

Queremos incidir en que el desarrollo de trabajos de carácter jurídico, administrativo y técnico son potestades públicas, que obviamente deben ser realizadas por servidores públicos, particularmente por funcionarios, en este caso de Comisaria de Aguas.

En estos momentos, de infortunio, o no, de los gestores de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, en los que los pliegos negociados sin publicidad para este tipo de trabajos, parece ser que han sido restringidos por la Autoridad, se solicita la ampliación de esas tareas, otorgando, una vez más y sin que nadie ponga remedio, potestades públicas a aquellos que por ley no las tienen.

El ciudadano no es consciente de esta situación. Nosotros sí.

Si se utiliza a la empresa pública Tragsatec para desatascar el bloqueo de expedientes, el ciudadano se puede encontrar con un caso tipo FOGASA.

El informe del órgano fiscalizador sobre esa gestión asegura que los empleados de Tragsatec se “extralimitaron” en las funciones teóricamente encomendadas, ya que no sólo realizaron “tareas de apoyo, instrumentales y carácter accesorio” –como recoge la letra del contrato–, sino que, en realidad, “instruyeron” los expedientes, una función que únicamente es competencia de los funcionarios públicos.   

A vueltas con lo mismo y con lo mismo nos encontramos. Sobrecostes y usurpación de funciones públicas. Las razones por las cuales nuestro Organismo no puede llevar a cabo por si mismo dichas actividades, especificando el motivo que ha llevado a considerar la encomienda de gestion como el medio juridico adecuado para satisfacerlas, se basa en que no es necesaria la incorporacion de funcionarios porque realmente se utiliza la misma excusa de siempre.....tras la transferencia y reversión del Guadalquivir no existen medios humanos para llevar a cabo esas funciones.

Lo que debe desconocer el órgano contratante, aunque lo conoce a la perfección, de esas encomiendas, es que a los funcionarios existentes se les retira el trabajo para otorgarselo de esta manera tan "legalista" a la especie exótica invasora. 

La situación actual está ayudando a crear ese tipo de empleados públicos que alegan "No fui yo, fue la crisis" para atribuir los malos resultados al entorno y no a su desempeño y dar la razón a quienes están gestionando los recursos humanos en la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, por ser el caso.

El perfil usual de los líderes que gestionan los recursos humanos, en este Organismo, del todo autónomo, ya sea "el principal" o "por provincias" es como el que sigue (un simil):
 
"Aquel Jefe de Personal era un ex oficial del Servicio Penitenciario. Cuando finalizaba la jornada laboral, le gustaba pararse en la vereda, frente a la puerta de salida, enfrentando a quienes se retiraban, para escuchar el obligado "Hasta mañana Señor González". Irónico deseo que tanto él como todos los que lo pronunciaban sabían que era absolutamente ficticio. Pero esa era su orgásmica forma de sentirse poderoso".
  1. Actuarán con transparencia en la gestión de los asuntos públicos, de acuerdo con los principios de eficacia, economía y eficiencia y con el objetivo de satisfacer el interés general.
  2. Ejercerán sus funciones de buena fe y con dedicación al servicio público, absteniéndose de cualquier conducta que sea contraria a estos principios. 
  3. Respetarán el principio de imparcialidad, de modo que mantengan un criterio independiente y ajeno a todo interés particular.
  4. Asegurarán un trato igual y sin discriminaciones de ningún tipo en el ejercicio de sus funciones.
  5. Actuarán con la diligencia debida en el cumplimiento de sus obligaciones y fomentarán la calidad en la prestación de servicios públicos.
  6. Mantendrán una conducta digna y tratarán a los ciudadanos con esmerada corrección.
  7. Desempeñarán sus funciones con transparencia.
  8. No se valdrán de su posición en la Administración para obtener ventajas personales o materiales.
Quizá la Inspección de Servicios del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente este actuando. Son tantas historias las que contar que, como esta entrada de hoy (pensará alguno), a los Señores Inspectores se les haría interminable la investigación de todos estos hechos. 

Gracias por la atención prestada.

viernes, 6 de febrero de 2015

JUZGADO DE LO SOCIAL Nº 1 DE SEVILLA: BLOQUEO DE LA CONFEDERACIÓN HIDROGRÁFICA DEL GUADALQUIVIR A LA DEFENSA DE LOS DERECHOS DE LOS TRABAJADORES EJERCIDA POR EL COMITE DE EMPRESA DE CÓRDOBA.

El comité de empresa tendrá derecho a ser informado y consultado por el empresario sobre aquellas cuestiones que puedan afectar a los trabajadores, así como sobre la situación de la empresa y la evolución del empleo en la misma. Estatuto de los Trabajadores.

Trimestralmente el comité de empresa tendrá derecho a ser informado por el empresario, entre otras cosas, de las estadísticas sobre el índice de absentismo y las causas, los accidentes de trabajo y enfermedades profesionales y sus consecuencias, los índices de siniestralidad, los estudios periódicos o especiales del medio ambiente laboral y los mecanismos de prevención que se utilicen. Estatuto de los Trabajadores.

El Comité de Empresa de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir en Córdoba, como órgano representativo y colegiado del conjunto de los empleados públicos en ese centro de trabajo presentó una demanda ante el Juzgado de lo Social Nº 1 de Sevilla contra la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir por vulneración de los derechos fundamentales de los empleados públicos y sus representantes unitarios.

El Comité de Córdoba mediante una nota informativa comunica a sus representados que la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir en el juicio celebrado el día 2 de febrero de 2015 ha conseguido que el procedimiento judicial se suspenda y se reinicie en el mes de octubre.

El Organismo basa la solicitud de suspensión, a la que el Tribunal accede sin objeciones... ¡por aquello de la tutela judicial efectiva!, en que el demandante no dirige su demanda contra todos y cada uno de los responsables que deben cumplir con el deber legal de información y consulta. Es decir, que el comité de empresa, según la Confederación, debía haber demandado, además, al Comité de Seguridad y Salud y a sus miembros como responsables del daño producido.

Parece ser que con esta suspensión, concedida por el Tribunal, la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir no desea que la sentencia que recaiga en el proceso afecte a alguna persona que no haya sido parte en dicho proceso, ni haya tenido, por tanto, la posibilidad de ser oída y de defenderse en el mismo, dando a entender que está defendiendo o haciendo co-responsables a los miembros del Comité de Seguridad y Salud cuando según la normativa vigente: 

- El empresario es el sujeto obligado a informar al comité de empresa (a los delegados de personal Art. 62.2 del Estatuto de los Trabajadores y a los delegados sindicales Art. 10.3. 1º de la Ley Orgánica de Libertad Sindical) sobre aquellas cuestiones que puedan afectar a los trabajadores.

La Administración demandada es el sujeto responsable de haber incumplido su obligación de información y consulta, actuando de forma arbitraria, sin respetar las reglas establecidas, informando y consultando a ciertos delegados sindicales "amigos", obviando la obligación principal de informar y consultar al comité de empresa, incluso negándole cualquier tipo de reunión.

El Tribunal ha aceptado la suspensión del juicio a favor de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, responsable del incumplimiento legal, cuando la jurisprudencia constata que, para que el Tribunal declare la responsabilidad de la demandada (en este caso la Confederación) no se requiere necesariamente la presencia de otros posibles responsables, de modo que la tutela solicitada puede hacerse efectiva frente a la Confederación, sin que sea imprescindible para ello la presencia de otros sujetos, sujetos que serian responsables en su caso, de otra causa "distinta".

La transmisión de la información necesaria, a través de la aportación de documentación preceptiva, es un requisito constitutivo para la acción sindical, y por tanto afecta a la libertad sindical. El deber de información y transmisión de la documentación forma parte del deber de buena fe de la Confederación.

Nuestro Código Civil establece, que: 

1.- “La ley no ampara el abuso del derecho o el ejercicio antisocial del mismo. Todo acto u omisión que por la intención de su autor, por su objeto o por las circunstancias en que se realice sobrepase manifiestamente los límites normales del ejercicio de un derecho, con daño para tercero, dará lugar a la correspondiente indemnización y a la adopción de las medidas judiciales o administrativas que impidan la persistencia en el abuso.”

2.- “En todo tipo de procedimiento se respetarán las reglas de la buena fe. No surtirán efecto las pruebas obtenidas directa o indirectamente, violentando los derechos o libertades fundamentales.”

Lo ocurrido en el juicio del día 2 de febrero no es sino una forma de mala fe. Reiniciar el juicio en el mes de octubre supone que no se reparará el daño causado al comité de Córdoba y por ende, a los empleados públicos a los que representa ante el empresario.

El comunicado del Comité de empresa en Córdoba, deja claro que la Confederación ha despojado a ese comité de la función de informar a sus representados de los temas y asuntos que repercuten en las relaciones laborales, particularmente sobre seguridad y salud, privando a ese comité y con ello a sus representados, de su participación en temas de seguridad y salud, tal y como dispone la ley, así como de su intervención en otras tantas cuestiones que afectan a los trabajadores, impidiendo, asimismo, ejercer la labor para poder informar, discriminando con ello no a los miembros de ese comité, sino a los empleados públicos que representan.

“Los actos realizados al amparo del texto de una norma que persigan un resultado prohibido por el ordenamiento jurídico, o contrario a él, se considerarán ejecutados en fraude de ley y no impedirán la debida aplicación de la norma que se hubiere tratado de eludir”. 

Agravios comparativos, teoría de juegos, estrategias y trampas, como aludíamos en la entrada anterior.

Puede, que cuando el Juzgado de lo Social dicte sentencia sea tarde, porque el fraude, el dolo y el abuso de derecho ejercido por la administración demandada desde el mes de octubre del año 2012, ha causado un daño irreparable imposible de resarcir.

lunes, 2 de febrero de 2015

AGRAVIOS COMPARATIVOS. LA TEORÍA DE JUEGOS, ESTRATEGIAS Y TRAMPAS.

Durante el año 2013, fueron expuestas en este blog situaciones diversas en las que se "denunciaba" que los gestores de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir venían cubriendo, a través de comisiones de servicio, adscripciones provisionales y otras formas de provisión, puestos de trabajo sin dar la publicidad necesaria, extralimitándose en sus atribuciones y realizándose la provisión de esos puestos mediante una valoración totalmente subjetiva. Agravios comparativos.

La jurisprudencia se ha encargado de recalcar la salvaguarda de esos hechos porque, según los Fundamentos de Derecho de muchas sentencias sobre estos asuntos, se trata de la potestad “organizativa” u “organizatoria” que se encuadra dentro de la actividad discrecional que caracteriza en ocasiones a la Administración Pública.

La potestad de autoorganización de las Administraciones Públicas afecta a la ordenación de las personas que trabajan en el seno de su estructura administrativa y esa misma potestad decide, pese a quien pese, sobre quien tiene derecho a la igualdad o quien es el perceptor de ciertos "derechos adquiridos". Agravios comparativos.

Lo anterior no puede suponer que la administración pueda actuar de forma arbitraria, sino que deberá respetar las reglas precisas para no incurrir en desviación de poder. Ocurre constantemente. 

Hace menos de una semana, en la Intranet de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, ha sido publicada una nota informativa: UGT-Informa, en la que se expone la situación que esta Plataforma y sus lectores vienen denunciando con asiduidad.

Creemos que la UGT ha olvidado mencionar que también sería bueno solicitar los puestos "del gran chollo" al Comisario de Aguas, así como dejar constancia que si el puesto "del gran chollo" no se consigue, siempre queda la posibilidad remota del premio de consolación, que puede ser de dos tipos; bien como horas extraordinarias, bien como complementos diversos, y que, ambos, se pueden solicitar a los encargados de su reparto, que han sido especificamente designados para ello por la "potestad organizativa” y que llevan actuando de ese modo "permisivo" un par de años, ejecutando descarados agravios comparativos.

Desde luego algo se cuece. Pues sí........ Las elecciones dominarán este año de 2015. En algunos lugares, también sindicales. Estamos en época electoral, época de juegos y, con el consecuente aumento de la demanda, afloran los anhelos fundados de realizar una atención adecuada a los empleados públicos, especialmente a los que más lo necesitan.

Vemos cada día, con o sin asombro, una pluralidad de actores (de segunda fila) y grupos (de teatro) que compiten por ocupar o conservar posiciones de poder. Es un sistema de competencia, en la que el individuo, grupos de individuos o formaciones partidistas que mejores ventajas competitivas tengan y logren conservar, serán los que ocupen la titularidad en los diferentes puestos de representación pública. A fin de cuentas el objetivo principal de toda campaña electoral es conquistar o conservar el poder. El problema es que, en ocasiones, se transmiten mensajes con métodos pocos ortodoxos, leáse puestos de trabajo "gran chollo" y premios de consolación "por la cara".

Esto viene en consonancia con la estudiada teoría de juegos, en la que se analizan una serie de situaciones que implican conflictos de intereses, estrategias y trampas. Teoría que en muchas ocasiones gira en “conservar aquello que ya está conseguido”, mientras que se intenta amarrar “lo que ya se tiene“. Asi todo queda en familia y la familia, en ocasiones, es muy amplia.


Lo que está ocurriendo parece una de las técnicas electorales empleadas habitualmente para alentar la polarización radical del escenario electoral con la finalidad de captar al electorado indeciso.

La astucia, creatividad, inteligencia, habilidad y tenacidad en el manejo de las estrategias ayudan a conquistar los objetivos y derrotar a los adversarios. Si su campaña no tiene estrategias, están mal estructuradas o no se implementan correctamente lo más seguro es que se pierdan las elecciones.  

Lo más difícil de una estrategia no es pensarla, planearla o escribirla, sino articularla, implementarla, ponerla en operación. Fácilmente podemos caer en la trampa.

domingo, 25 de enero de 2015

INEVITABLE FIN DE CICLO, PASAR POR ALTO LAS PRACTICAS CORRUPTAS..."SON LENTEJAS"...

El pasado 19 de enero la Comisión de Medio Ambiente y Cambio Climático del Senado contó con la comparecencia de la Ministra de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Dña. Isabel García Tejerina, para que, entre otros temas, explicase las líneas de actuación, los planes y previsiones del ministerio que encabeza. Al finalizar la sesión de la Comisión, se reunieron Mesa y Portavoces de la misma para examinar los asuntos pendientes. Hasta el día 29 de enero la Comisión de Medio Ambiente y Cambio Climático no se vuelve a reunir. Visto el orden del día no parece que se vaya a tratar asunto alguno sobre el Guadalquivir y los responsables del Organismo Autónomo que lo gestionan.

Las elecciones dominarán este año de 2015. Municipales, generales y, en algunos lugares, también autonómicas y sindicales.

Se nota, porque hemos entrado ya en un bloqueo por el que nadie se atreve a tomar medidas de cierto calado, por temor a sus repercusiones en las urnas.

Se multiplican los enfrentamientos entre partidos políticos y también entre la representación sindical, tratando todos de maximizar su provecho electoral, aunque sea a través de medios discutibles. Aún parece ser válido lo de que el fin justifica los medios.

Visto el panorama, las (presuntas o flagrantes) prácticas corruptas parece que van a ser pasadas por alto porque en general el electorado se mueve más por razones ideológicas que por razones éticas.

Lo que no se debería aceptar es que una vez descubiertos, o investigados, o inspeccionados y, en su caso, juzgados, los casos de grandes o pequeñas corrupciones las consecuencias sean irrelevantes. Puede que los efectos de la corrupción no tengan grandes repercusiones en las urnas. Así no se prosperará. Sin transparencia no hay libertad ni crecimiento.

Hace unas décadas se popularizó la tesis de que todas las propuestas de gasto público deberían ir acompañadas de su correspondiente plan de financiación; si se hubiese aplicado ese criterio, la situación sería muy distinta. Claro que alguien se beneficia de ese gasto no adecuadamente financiado. Entramos en terreno fangoso. 

¿Cómo se pueden producir estos grandes robos y desarrollarse de una forma legal sin que las autoridades se den cuenta de ello? No se sabe. Imaginamos que, los grandes ladrones, van por delante de las leyes o aprovechan los vacíos que existen y quién sabe si logran “silencios” sobornando hasta “al botones del departamento fiscalizador”. 

Por muchas explicaciones que se den, algunos no creemos ninguna, puesto que el dinero y más en esas cantidades ya inimaginables, no puede ocultarse y su ruta se ve claramente que va camino de una estafa monumental que de vez en cuando salta a la prensa. 

Es evidente que todo está perfectamente estudiado para transmitir un mensaje claro a favor del personaje en cuestión. Informaciones contrastadas y pulidas. 

Los problemas van apareciendo por todos lados. Y no resultan fáciles de resolver. Todo, completamente todo, va tomando el inconfundible aroma de un inevitable fin de ciclo.

Entretenidos y distraídos con mil y una artimañas, en el dintel mismo del abismo nos encontramos. Nuestras ropas huelen ya a chamusquina pero nos empeñamos en darle y darle al ambientador para tapar ese olor. 

Algunos no dudamos que hoy impera el sistema de botín en el que el vencedor electoral, en todos los ámbitos referidos (político y sindical), y sus adláteres se cobran los puestos como despojo y desalojan a conveniencia propia y sin rastro de mínimas garantías jurídicas a quienes pueden incomodarles por las más variadas razones, incluidas probidad, honestidad y decencia.

Mientras tanto crecen los contratos millonarios de obras y servicios que nunca cumplen lo estipulado.

Nadie parece indignarse dentro de las administraciones, particularmente dentro de la administración que gestiona la Cuenca Hidrográfica del Guadalquivir, dado el clima de cinismo y terror que ha terminado imponiéndose.

Y lo grave no es que nadie se indigne y lo haga patente sino que hay muchos que se prestan a la mascarada de constituirse en miembros de esa instancia "informal" intimidatoria y acosadora.

Así de dislocado esta este patio en el que se mezclan, además de otras raleas, los miedosos con los inescrupulosos.

Convertido el derecho administrativo en desnudo lenguaje del poder y aniquilado el efecto directo de los principios de mérito y capacidad, de la llamada “eficacia indiferente” que debe de acompañar a la “imparcialidad” de los empleados públicos, y con la mayoría de los funcionarios de niveles 26, 28, 29 y 30 acantonados en sus consolidaciones o en sus procesos de consolidación, la tropa y los mandos intermedios (cada vez menos intermedios y más tropa en la que se mezcla premeditadamente churras con merinas) están al azar de las arbitrariedades del jefecillo accedido a tal por el juego de espejos deformantes de las libres designaciones, comisiones de servicio, adscripciones provisionales y los concursos dirigidos.

Mientras tanto, el cada vez más numeroso ejército de personal de empresas externas actúan de espectadores cuando no de "jefecillos consentidos", cuando no de "testigos protegidos".

Es aquí donde entra en juego la cascada de prevaricaciones más variadas e infames que presiden el diario actuar en el ámbito público; atentatorias no sólo al interés general sino del esfuerzo contributivo de los españoles, incluídos aquellos servidores públicos, que no defraudan en ninguno de los sentidos.

En esencia, nada nuevo, simplemente más de lo mismo. Bajo el lema “son lentejas” el empleado público no puede aducir derecho alguno o valor superior constitucional que detenga el atropello: o acepta su involución a la categoría de esclavo o es invitado a marcharse. Así de sangrante. Así de inconstitucional. 

El optimista empedernido dirá que esas cosas son minucias, que han ocurrido siempre. Puede que lleve razón..."son lentejas"...