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martes, 16 de junio de 2015

EL COMITÉ DE EMPRESA DE LA CONFEDERACIÓN HIDROGRÁFICA DEL GUADALQUIVIR EN CÓRDOBA PRESENTA DENUNCIA ANTE EL SUBSECRETARIO DEL MINISTERIO DE AGRICULTURA, ALIMENTACIÓN Y MEDIO AMBIENTE.

Traemos a colación la conexión entre las elecciones a representantes “sindicales” y el derecho a la Libertad Sindical y lo que el Tribunal Constitucional manifiesta en infinidad de sentencias sobre las conductas lesivas de los derechos derivados de esas elecciones.

Dentro del tema que nos ocupa, tiene especial trascendencia el artículo 67.3 del Real Decreto Legislativo 1/1995, de 24 de marzo, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley del Estatuto de los Trabajadores, que nos expone que, pese a ser el mandato de cuatro años, los representantes unitarios “se mantendrán en sus funciones en el ejercicio de sus competencias y de sus garantías hasta tanto no se hubiesen promovido y celebrado nuevas elecciones”, evitando así vacíos de representación.

Pues bien, recordamos que el comité de empresa tiene derecho a ser informado y consultado, entre otros aspectos, sobre todas las decisiones de la empresa que pudieran provocar cambios relevantes en la organización del trabajo y en los contratos de trabajo. 

Amparado por el Artículo 67.3 de la Ley anteriormente mencionada, el comité de empresa de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir en Córdoba se encuentra a la espera de la sentencia que dicte el Juzgado de lo Social  sobre la "falta de información". Igualmente se encuentra a la espera de la repetición del juicio por la falta de información y consulta a los delegados de prevención designados conforme a la ley por y entre los representantes de los trabajadores.

El caso es que la Jefatura del Servicio de Recursos Humanos de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir afirmó en un escrito del mes de marzo de 2015 encontrarse a la entera disposición del comité de empresa de Córdoba, expresando en dicho escrito "la buena voluntad de esa Jefatura en aplicación del Principio de Buena Fe para no transgredir los derechos de los representantes de los trabajadores".

Pese  ello, la información que desde esa Jefatura se transmite a los representantes de los trabajadores es insignificante e irrisoria.

El escrito que os mostramos se dirige al Subsecretario del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente ante el ninguneo sistemático ejercido por la Jefatura del Servicio de Recursos Humanos de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir a la representación legal del personal laboral, principalmente, en Córdoba, por ser el caso. 

Se denuncia nuevamente la transgresión de los derechos de los representantes de los trabajadores, en este caso sobre los complementos asignados a libre albedrio por el Servicio de Recursos Humanos que, "ninguneando" el trabajo realizado por los representantes de los trabajadores a una asignación adecuada de los complementos para que ningún trabajador pudiera verse discriminado o privilegiado por la asignación de los mismos, vuelve a incurrir en el "olvido" de la acción sindical del comité a la hora de que éste forme parte en la toma de decisiones importantes para los derechos e igualdad de oportunidades de los trabajadores.

He aquí la denuncia:



Algo deberá de decidir el Ministerio ante las continuadas conductas lesivas de los derechos derivados de las elecciones sindicales 2012-2015 en la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir.

viernes, 12 de junio de 2015

ELECCIONES SINDICALES EN LA AGE: "VENTANILLA ÚNICA SINDICAL", LADRAN, LUEGO CABALGAMOS.

El próximo 18 de junio se materializará la "ventanilla única sindical"; los Organismos y Departamentos Ministeriales repartidos en las provincias españolas pierden su comité de empresa quedando solo un comité de la Administración por provincia.

Recordamos que así fue como quedó la negociación sindical tras la firma del Acuerdo de asignación de recursos y Racionalización de las estructuras de negociación y participación, todo ello a cambio de más liberados sindicales que fueron "recortados" con anterioridad. 

Veamos: El liberado sindical es aquel representante de los trabajadores que queda “liberado” de sus funciones laborales para dedicarse en exclusiva a la representación de los trabajadores. La Ley permite plena discrecionalidad para que sean los sindicatos quienes determinen el número de liberados. El liberado es una figura que disfruta de licencias y permisos retribuidos y recibe su salario del Estado, no de los sindicatos. Muchos de ellos se olvidaron hace tiempo de los intereses de los empleados públicos. Todo un chollo.

Detrás del rótulo infumable del "Acuerdo", hay medidas de enorme trascendencia: tijeretazo a los recursos sindicales en los centros de trabajo de la Administración Central, empezando por el número de miembros de comités de empresa y de juntas de personal (que representan al personal laboral y a los funcionarios, respectivamente).

La ventanilla única sindical deja claro que el recorte de derechos de los empleados públicos será notorio. “El objetivo es sacar al sindicato de los centros de trabajo”…y así será. 

Es la "magnitud" de la "negociación", que nos ha perjudicado gravemente en el caso de las confederaciones hidrográficas, porque los "negociadores" no han puesto los puntos sobre las "ies" como se pusieron en el caso de "Justicia" o la "Agencia Tributaria".

Como expusimos en un post anterior, se vienen produciendo manipulaciones, acosos, derribos…zancadillas a aquellas candidaturas de trabajadores libres e independientes durante este proceso electoral, promovidas principalmente por esos que hace tiempo se olvidaron de los intereses de los empleados públicos. Pero…

Resulta obvio que, mientras los ignorantes y los necios insultan y calumnian, nosotros seguimos nuestro camino sin detenernos, porque tenemos claro nuestro objetivo y queremos trasladar transparencia, participación y juego limpio al proceso electoral y a las relaciones laborales.

"Cabalgamos en todas direcciones
en pos de alegrías y de trabajo;
pero siempre ladran cuando
ya hemos pasado.
Y ladran y ladran a destajo.
Quisieran los perros de la cuadra
acompañarnos donde vayamos,
mas la estridencia de sus ladridos
sólo demuestra que cabalgamos". 
 
El futuro sindical pasa por reinventarse o morir

Unos sindicatos plagados de liberados y enfangados en la subvención no son sindicatos. 

Aquellos que viven del sindicalismo tienen sus propios intereses, que en la mayoría de los casos no coinciden con los intereses de los trabajadores y ni siquiera de los que pagan la cuota.

Demasiada cercanía con los patronos, cenas, charlas, reuniones... es peligrosa. El del comité acaba siendo jefe. Siempre hay topos entre los representantes sindicales.

El sindicalismo actual es perverso porque en realidad no es sindicalismo. 

Es lógico que en la calle se denuncie el sindicalismo que se ve, que sale en los medios de comunicación y que se conoce por sus ‘actuaciones’ en los centros de trabajo, porque eso no es sindicalismo. 

El descrédito ha caído sobre el sindicalismo porque el trabajador sólo ve componendas, privilegios, porque curiosamente ese sindicalismo indigno encuentra su máximo apoyo en las grandes empresas y en la administración Pública, porque en vez de ayudar al desasistido, defiende a los privilegiados. Sindicalismo "antisindical".

¿Quién te representa?

Desgraciadamente, vivimos en la sociedad de las apariencias, de la realidad virtual. No se nos valora por lo que somos o hacemos, sino por lo que aparentamos ser. La gente se fija en los signos que podríamos llamar externos, el coche que llevas, la ropa que utilizas, el despacho que tienes, en lugar de valorar el interior de las personas, las ganas y el interés que pongas en los asuntos.   

Es evidente que observar detenidamente los argumentos de cada candidato en la campaña electoral puede ayudar a decidir (con libertad) sobre el sentido de nuestro voto, siempre y cuando esos argumentos sean veraces y no tergiversen la realidad, hay quienes mienten descaradamente y lo saben. Nosotros también lo sabemos.

No te vamos a decir a quién debes votar, eso es cosa tuya: se supone que el voto es libre. 

Lo que se plantea es un “qué NO debes hacer con tu voto”, y esto es cristalino: no se lo entregues a aquellos sindicatos que te ignoran y no defienden tus derechos profesionales y laborales para favorecer sus propios intereses organizativos y de financiación que los subordinan, de forma indefectible, al Gobierno de turno a través de la Administración.

El sindicalismo en la AGE debe dedicarse a lo suyo: a defender a los empleados públicos,  no a mirarse su propio ombligo.

Los sueños son intangibles, hasta que se les pone fecha y se convierten en... objetivos.

"Ladran, luego cabalgamos"

miércoles, 3 de junio de 2015

DIA MUNDIAL DEL MEDIO AMBIENTE…EL MEDIO AMBIENTE LABORAL…ACOSO, DERRIBO Y EXCLUSIÓN…ELECCIONES SINDICALES EN LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA.

Coincidiendo con las celebraciones del 5 de junio, Día Mundial del Medio Ambiente, Greenpeace ha hecho público un informe denominado "Radiografía social del medio ambiente en España". En el informe se identifican un total de 400 puntos negros de todo el país, 80 de ellos en Andalucía.

La Organización Ecologista ha ido más allá y, por primera vez, en su informe refleja las duras consecuencias sociales que tienen las agresiones al medio ambiente en todas las comunidades autónomas. 
Así, por ejemplo, ha establecido el vínculo entre las infraestructuras inútiles y los escándalos por corrupción y el despilfarro de dinero público; también entre una política energética dictada por las eléctricas y las enfermedades y pobreza energética, o entre la gestión forestal y las privatizaciones y la pérdida de derechos laborales.
Respecto a la corrupción, si bien la costa ha sido el principal escenario donde la destrucción del medio ambiente ha venido precedida de escándalos urbanísticos, estos también se han producido en el interior. Solo en 2011 se iniciaron 1.754 procesos judiciales relacionados con supuestos actos ilegales de ordenación del territorio y planificación urbana y se dictaron 408 condenas.
Por lo que a los recortes medioambientales se refiere, además del retroceso sufrido por la Ley de Costas y los recortes en sectores como la prevención y extinción de incendios, destaca la tendencia nada nueva por la privatización de la gestión del agua que ya afecta a la mitad de los municipios del país.  
Que la crisis económica se ha llevado por delante en España derechos sociales, recortes de servicios públicos y pérdida de calidad de vida de la ciudadanía (incluida su salud) no lo pone en duda nadie. Lo que para la mayoría de españoles ha sido y siguen siendo tiempos muy duros, para unos pocos (más de los que se creé) ha supuesto una oportunidad para sacar tajada. Y resulta curioso como gran parte de los casos de corrupción, trato de favor y prevaricación se hayan cimentado en el expolio de nuestro entorno.
La probidad, en términos generales, es la rectitud y moralidad a que tiene que ajustarse la conducta humana, y en lo público, la que debe observarse en el ejercicio de funciones públicas.
El Diccionario de la Real Academia Española dice que "Corrupción" es la acción y efecto de corromper o corromperse. Una segunda acepción, más vulgar, la hace sinónimo de alteración o vicio.  
Una especificación del sentido de la voz "corrupción" lleva la consideración de la alteración o vicio al soborno (dádivas para conseguir de alguien algo mediante el trastorno o trastoque de lo normal), o a la perversión que lleva a perturbar lo normal.
El comportamiento de un servidor público merecería de ser tachado de corrupto cuando se conjuguen los aspectos correspondientes a la ética que le es exigible en la función que desempeña y la del concepto vulgar de corrupción.
Por consiguiente, y por un lado, si la probidad pública comprende la misión fundamental del Estado y por lo tanto de sus empleados públicos de reconocer, amparar o proteger e incentivar los derechos de los gobernados y además de estar al servicio de las personas, como asimismo de ajustarse en la conducta a los elementos de juridicidad, eficiencia, probidad y racionalidad; y por otra parte, si la corrupción significa alterar o trastocar la normalidad de la conducta debida por el empleado publico, habría que concluir que quien desempeña funciones públicas incurre en la corrupción cuando con su conducta altera o vicia los deberes antes señalados.
En toda sociedad se convive con personas que faltan a la ética pública. Esto no significa que la sociedad entera o que el Estado sean corruptos.

Para poder propugnar un juicio sobre corrupción generalizada en el Estado, habría que encontrar la alteración de los deberes de los servidores públicos en el Congreso, en el Poder Judicial, en el Gobierno, en la Administración del Estado y en los Órganos Fiscalizadores y en todos estos sectores hallar una cantidad apreciable de casos de tal especie.

No obstante a lo precedentemente indicado y aunque no sea una corrupción generalizada, ésta debe desterrarse y, sobre todo, debe detenerse su propagación.

Visto lo cual, el empleado público, quien, en términos generales, compromete la acción y omisión del Estado, se encuentra en el deber de reconocer, proteger o amparar e incentivar los derechos inherentes de los miembros de la comunidad y de su ejercicio.  

Los servidores públicos, además, y como su nombre lo indica, se encuentran al servicio de las personas, debiendo promover el bien común. 

Lo mismo expuesto con otras palabras: todo aquel que preste sus servicios al Estado en esa condición debe poseer una vocación de servicio público que al observarse otorga a los empleados propiamente la calidad de servidores públicos.

En relación a este punto, es preciso considerar, especialmente en la selección o reclutamiento del personal, no sólo el mérito profesional y técnico de los postulantes, sino preponderamente la condición ética que los solicitantes a cargos o funciones públicas deben poseer.

Durante la carrera y promoción corresponderá que el personal sea capacitado y perfeccionado para el desempeño de sus funciones y dentro de los cursos respectivos no podrá estar ausente la enseñanza de la ética. Por otra parte, se hace indispensable un sistema racional, objetivo y equilibrado de calificación del desempeño del empleado público.

Se supone asimismo que en el ejercicio de las funciones del Estado debe existir una eficiencia operacional y funcional, vale decir, tanto en lo que concierne al manejo de los recursos, cuanto en lo que toca a las otras actividades de la entidad estatal de que se trate.

Pero he aquí que en el Estado, sea cual sea la Administración Pública, también se dan conductas reñidas con la rectitud y moralidad a que tiene que ajustarse la conducta humana; el nepotismo, el favoritismo político, los negocios incompatibles y los paralelos, el tráfico de influencias, el clientelismo, la satisfacción de los egoísmos personales, etc, dejan aparcadas la integridad y la honradez y, por supuesto, la transparencia.

La probidad supone en la conducta del empleado público la racionalidad que significa, además de la marginación de la arbitrariedad o capricho, la adopción de criterios de justicia y rectitud que disciernan lo bueno de lo malo, lo verdadero de lo falso…

Y ello no debe llevarse a cabo solamente en la esfera del ejercicio de sus funciones sino también en la esfera social y en la esfera laboral.

Esa falta de justicia y rectitud, el no discernir lo bueno de lo malo, lo verdadero de lo falso… lleva a lo que, llamaremos, un medio ambiente laboral insalubre, que rezuma inmoralidad por los cuatro costados, impropia de un servidor público, y así ocurre cuando en pleno proceso de elecciones sindicales en la Administración Pública y ante la oxidada maquinaria de los sindicatos "más representativos", cada día más desprestigiados, más ajenos a las preocupaciones de los empleados públicos, encerrados en sus torres de marfil de las liberaciones perpetuas y la vida cómoda, éstos se olvidan de la protección de los valores fundamentales de las personas y del patrimonio público, marginando criterios de arbitrio, olvidando también que se encuentran ahí para defender a aquellos trabajadores que no tienen más remedio que poner sus expectativas laborales en ellos, obviando que deben promover el bien común y pasando por alto que la Jurisprudencia del Tribunal Constitucional dice que la “mayor representatividad” de un sindicato no puede llegar a excluir a otros sindicatos que no tengan esta posición jurídica de “mayor representatividad”, pese a esto último utilizan la manipulación en unos casos, el acoso y derribo en otros casos y, en otros, la exclusión del proceso electoral, a aquellas candidaturas de trabajadores libres e independientes.

En fin, dicho todo lo anterior y observando con interés las últimas noticias: La protección ambiental y la protección del "medio ambiente laboral" sigue sin ser prioritaria.

miércoles, 20 de mayo de 2015

GUADALQUIVIR.- NUESTRAS DEMANDAS SE GENERALIZAN: EL COSTE DEL MAL GOBIERNO, EMPLEADOS PÚBLICOS PARA QUE LOS GOBIERNOS FUNCIONEN. ¿SE CONSEGUIRA ALGO?

El 26 de septiembre de 2013, el Secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, contestaba así a una de las cuestiones planteadas por el Grupo Parlamentario Unión Progreso y Democracia a instancia, del entonces diputado de ese grupo, Antonio Cantó García del Moral:

(A.C.)¿Puede el gobierno asegurar que el personal externo contratado en la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir no realiza funciones reservadas por ley a los funcionarios?
 
(G.)…Se informa que los trabajos que realizan las empresas adjudicatarias de servicios se desempeñan siempre bajo la dirección, supervisión y control del personal funcionario o laboral de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir y no suponen la asunción de tareas realizadas por este personal ni el ejercicio de potestades públicas.

Como empleados públicos, tal como se establece en el Código de la Función Pública pusimos en conocimiento de nuestros superiores la situación que estábamos atravesando como servidores públicos dedicados al servicio público, desde nuestro regreso, el 22 de octubre de 2011, a la Administración General del Estado en ejecución de sentencia por la ilegal transferencia del Guadalquivir a la Comunidad Autónoma de Andalucía. La puesta en conocimiento de la situación se realizo el día 31 de enero de 2013, mediante un escrito firmado por cincuenta empleados públicos de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, en el que se denuncia el incumplimiento reiterado de quienes representan al Organismo, de las normas de contratación establecidas por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. En el escrito se manifestaba todo lo que hasta hoy ha venido ocurriendo.

El 21 de marzo de 2013 se recibe respuesta del Ministerio; se nos permite exponer los problemas pero a través de los representantes sindicales presentes en la Mesa de Negociación, haciéndose caso omiso tanto a las irregularidades sobre contratación como a la constante externalización de nuestras funciones, desviando el problema al órgano competente de recursos humanos del Ministerio.

A partir de ese momento y puesto que los representantes sindicales no llevaron a cabo su labor como era de esperar, se procedió a poner en conocimiento de los partidos políticos y de la prensa las irregularidades detectadas y las que se iban detectando con respecto a la gestión de recursos públicos y a la continua contratación de empresas externas.

Para que los gobiernos funcionen necesitan empleados públicos. Hoy nos hacemos eco de un artículo publicado en El Confidencial:

…Los partidos que nos han gobernado han mantenido a sus enchufados en todas las Administraciones y no han recortado en toda la estructura superflua que no sólo nos cuesta millones de euros sino que, además, genera grandes ineficiencias...

...El problema en nuestra Administración no son sus funcionarios y empleados públicos, sino la falta de profesionalización de la Administración Pública…

...La solución de los problemas y la capacidad para responder a las expectativas y necesidades ciudadanas depende en gran medida de la calidad de los gobiernos. Y la profesionalización de la administración pública, como camino contrario a su politización y colonización por los partidos políticos, es una de las claves para que nuestros gobiernos no sólo sean más decentes, sino para que funcionen de verdad al servicio del interés general...

Nos hacemos eco también de un manuscrito elaborado por el Grupo de Administraciones Públicas de Unión Progreso y Democracia:


Pensamos que tanto el artículo publicado como las propuestas del manuscrito son documentos de interés, evidentemente para todo aquel que lo tenga y no vea este post que publicamos como un toque de atención al electorado, porque pese a nuestras innumerables demandas solicitando no ser despojados de nuestro trabajo como servidores públicos, la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, obviando nuestras solicitudes, toma como causa en cada pliego de servicios que licita, la insuficiencia de medios propios, sobrevenida tras la reversión al Estado de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, para contratar empresas externas que, a su vez, contratan personal externo impuesto por el propio organismo que, ocupan dependencias oficiales en todas las provincias, tienen acceso a programas de gestión a los que nosotros no tenemos acceso y controlan datos personales de los ciudadanos y de los propios empleados públicos sobre jornadas, controles horarios y todo lo relacionado con temas de personal, ni los partidos políticos, ni los medios de comunicación observan en nuestras peticiones motivo y fundamento alguno para su defensa y publicación.

Las llamadas de atención de los empleados públicos del Guadalquivir ante los problemas referidos dieron como resultado puestos de libre designación, comisiones de servicio y accesos graciables en detrimento de la aplicabilidad de los principios de publicidad, mérito y capacidad, causando un daño irreparable a los que aún creen en la Función Pública y en que se debe poner fin a las practicas corruptas en la Administración Pública.

¿Se conseguirá algo? «Las épocas de bonanza son peligrosas, porque la gente, empezando por los políticos, se encuentran con recursos ingentes para financiar disparates.» Carlos Pellegrini (Presidente de Argentina, 1890-1892).